Ingredientes (8 uds.):
2) La pasaremos por un colador (por si quedara algún grumo) a
otro recipiente, incorporaremos la ralladura de naranja, y con unas varillas
metálicas, removeremos hasta que se haya integrado completamente; cubriremos con papel film y lo
introduciremos en la nevera durante una hora, para que enfríe y adquiera
consistencia.
3) Cumplido el tiempo de reposo, sacaremos la masa de los
creps de la nevera y la removemos con unas varillas; acto seguido, engrasaremos
una sartén antiadherente con unas gotas de AOVE, y nos ayudaremos de un papel
absorbente, para que quede bien esparcido por la superficie de la misma. Pondremos
al fuego la sartén (vitrocerámica al 8), y cuando esté caliente, incorporaremos un cucharón de masa
de creps de chocolate (la cantidad suficiente para formar una capa fina (en mi
caso, utilicé una sartén de 24 centímetros de diámetro); con un giro rápido de
muñeca, la repartiremos por todo el diámetro de la sartén y la dejaremos de ese
lado en torno a un minuto, hasta que empiecen a aparecer pequeñas burbujas.
4) En ese momento, con la ayuda de una espátula, iremos
despegando los laterales del crep, y con las yemas de los dedos, y con cuidado
de no quemarnos, le daremos la vuelta y lo cocinaremos en torno a otro minuto
por ese lado. Repetiremos la
operación con el resto de la masa de los creps, y en un plato los iremos
apilando uno encima de otro a medida que los vayamos haciendo. Con estas
cantidades, nos saldrá para hacer unos 8-9 creps.
Servimos los creps, acompañamos con unas rodajas de kiwi, unas
tiras de mango, decoramos con unas frambuesas, unos puntos de coulis de frutos
rojos y añadiremos en última instancia una cucharada de chocolate blanco
fundido.


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