Ingredientes (4-5 comensales):
- 180 ml. aceite de oliva suave
2) Acto seguido, agregaremos los mejillones, removeremos con una
cuchara de madera e incorporaremos el vino blanco; taparemos la cazuela,
pondremos a fuego alto y dejaremos en torno a unos 5-8 minutos, hasta que observemos
que los mejillones se abran en su totalidad.
3) Colaremos el jugo que nos habrán soltado
los mejillones durante la cocción en otro recipiente, y depositaremos los
mejillones con sus conchas en un plato. Reservamos momentáneamente.
4) A continuación, haremos
la salmorreta. En una sartén, con un buen chorro de AOVE (100 mililitros), confitaremos
las cabezas y los cuerpos de las gambas, durante unos 5-8 minutos a fuego medio
(vitrocerámica al 5-6), junto con tres dientes de ajo enteros y el pimiento
choricero (sin el tallo ni las semillas interiores). Cuando hayan desprendido
todo su aroma y el aceite haya cambiado de color, incorporaremos los tomates de
perilla rallados, sazonaremos y sofreiremos el conjunto unos 12-15 minutos,
hasta que el tomate esté bien frito. Llegados a ese punto, dispondremos el contenido
de la sartén en un vaso batidor, y con la túrmix, trituraremos bien; pasaremos
la salmorreta por un colador sobre un recipiente, y reservamos momentáneamente.
5) Por otra parte, en una paellera con un buen chorro de AOVE (100
mililitros), freiremos los fideos durante unos 5 minutos a fuego alto,
removiendo de vez en cuando, hasta que observemos que comienzan a ponerse
dorados, pero sin llegar a quemarse. Los depositaremos en un colador para
eliminar el exceso de aceite y reservamos momentáneamente.
6) En la
misma paellera con el aceite que nos ha sobrado o un poco más si fuera
necesario, añadiremos las verduras troceadas (los dos dientes de ajo
restantes, la cebolla dulce, el pimiento verde y el puerro), salpimentaremos y
pocharemos unos 5-8 minutos.
7) Antes de que adquieran demasiado color, echaremos el vino
blanco y pondremos a fuego alto para que evapore ligeramente el alcohol; añadiremos los calamares
(previamente cortados en anillas), los saltearemos unos instantes e
incorporaremos 5 cucharadas de salmorreta, los fideos dorados que habíamos
reservado y el fumet de pescado junto con el jugo de los mejillones.
Removeremos con suavidad con la ayuda de una cuchara de madera y pondremos a
fuego alto para que hierva el fumet.
8) En ese momento, bajaremos el fuego a
la mitad (vitrocerámica al 5) y cocinaremos los fideos durante unos 5 minutos en un primer turno.
9) Precalentamos el horno a 220º. Retiraremos la paellera del fuego,
repartiremos las gambas peladas, las almejas (que habremos tenido en remojo en
un recipiente hondo con agua y sal para eliminar el exceso de tierra que
pudieran tener en su interior) y los mejillones cocinados al vapor por encima de
los fideos, y con la ayuda de unos guantes de cocina, la introduciremos en el
horno; mantendremos en su interior y los cocinaremos siguiendo las
instrucciones indicadas por el fabricante (por lo general, en unos 15-18
minutos tendremos listos los fideos).
10) Aprovecharemos ese espacio de tiempo para hacer la
mahonesa de miel. En un vaso batidor, dispondremos un huevo, 180 mililitros de
aceite de oliva suave, y una pizca de sal; hundiremos la túrmix, y la
pondremos en funcionamiento a baja potencia sin mover desde abajo hasta que
empiece a emulsionar. Pasados unos segundos, comenzará a cambiar de color
y éste se irá homogeneizando por todo el vaso. Llegados a ese punto, añadiremos
la miel de romero, el vinagre y un poco de pimienta negra; subiremos y
bajaremos la túrmix un par de veces hasta obtener la textura deseada.
11) Terminada
la cocción de los fideos, sacaremos la
paellera del horno, cubriremos con una tapa y dejaremos reposar la fideuá unos
5 minutos antes de servir.
Servimos, acompañamos con una cucharada
de mahonesa de miel de romero y espolvorearemos en última instancia un poco de
perejil picado.

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